Atardecer – Termina el día, comienza la noche – Walt Witman

INTRODUCCIÓN

El atardecer

El día se acaba, el atardecer es el momento de la reflexión, de hacer balance. El sol, solitario o hermanado con las nubes, se empeña a veces en acompañar esos minutos, en darnos un motivo sobrado para mirar al cielo, suspirar como suspiran los amantes y sentirnos bien con nuestro entorno, con nuestros paisanos, con nosotros mismos.

Como un poema transcrito a punta de hierro incandescente sobre la bóveda celeste, manuscribe el atardecer sus palabras, esas que vemos solo cada uno de nosotros, que solo están escritas para nuestros ojos, que solo nuestra mente es capaz de comprenderlas y que en unos breves instantes habrán desaparecido y se habrán fundido con la noche, con las estrellas y con la oscuridad. Y solo su profundidad habrá dejado la huella suficiente en nuestra alma.

O no. O simplemente se desvanecerán con el propio atardecer, con el rojo final que augura las experiencias nuevas que nos brinda la noche, y nos entregaremos a ella en plenitud, libres de equipaje, en ese territorio en el que habitan las musas, los sueños y los misterios, en el que ya no reina un rey, sino una reina: La luna.

EL PERSONAJE

WALT WHITMANWalt Whitman

Poeta americano cuya vida se desarrolló a lo largo del siglo XIX,
durante la época más difícil de la corta historia de los Estados Unidos: La Guerra de Secesión.

Este escritor, a través de su poesía de verso libre, del cual fue uno de los primeros en utilizarlo y gran referente en el país, fue el gran narrador de los hechos de la época y uno de los más polémicos a la hora de describir la sociedad de ese convulso periodo, abordando todo tipo de temas, algunos de ellos muy controvertidos en su momento, como la religión, la esclavitud y, sobre todo, la sexualidad.

Literatura

Su estilo literario siempre ha buscado estar cerca de la gente común, evitando personajes épicos y de gran calado, lo cual le valió en su época el reconocimiento social de las grandes masas de la población americana.

Ha sido y sigue siendo uno de los poetas más influyentes en las generaciones posteriores, teniendo entre sus seguidores autores de la talla de Jorge Luis Borges. Incluso su estilo de vida vagabundo fue inspiración de un movimiento social antibelicista llamado beat.

Incluimos aquí un pequeño fragmento extraído de su libro Hojas de Hierba. Y ya de paso os explico por qué, en este caso, elegir a Walt Whitman en referencia al atardecer.

Este escritor fue una pieza fundamental de ese periodo de transición americano, testigo y narrador de la historia a través de un estilo muy personal, el verso libre. Él no fue el primero que lo utilizó, pero sí fue el mejor exponente y principal propulsor de su uso, considerándosele el padre del mismo. Al igual que el atardecer representa ese momento que articula la transición entre el día y la noche, entre la actividad y la calma, entre el cielo azul y la noche estrellada, su vida y obra resultó un punto de inflexión en todos los sentidos.

Del océano rodante de la multitud

Del incesante océano, de la turba, una gota se acercó suavemente,
murmurando:

Te amo, larga es la distancia
que he recorrido sólo para mirarte y para tocarte,
porque no podía morir sin haberte visto,
porque sentí el temor de perderte.

 Ahora nos hemos encontrado, nos hemos visto, estamos salvados,
vuelve en paz al océano, amor mío,
yo también formo parte del océano, no somos tan distintos,
¡Mira qué perfecta es la gran esfera, la cohesión de todas las cosas!
Pero a los dos nos va a separar el mar irresistible,
esta hora nos ha de separar, pero no eternamente;
No te impacientes -aguarda un instante- mira, saludo al viento,
al océano y a la tierra,
cada día, al atardecer, te mando mi amor.

Walt Whitman (texto extraído de su libro Hojas de Hierba)

Para más información y datos biográficos: https://es.wikipedia.org/wiki/Walt_Whitman


EL MIRADOR DEL PSIKE

Texto de Teresa Marín, psicóloga.

El atardecer de la vida.

Atardece, el Alma inquieta apura los últimos rayos de Sol como si del único alimento se tratara. Nutrida está por todo lo acontecido durante el día. Al alba, como un bebe, despertó a la Vida. Apenas podía abrir los ojos y deseaba quedarse en su reconfortante aposento. Así le sorprendió y no le quedó más opción que salir. Su inevitable llanto fue lo primero que le regaló, está le devolvió sabores y sinsabores. Aprovechó la mañana para caminar, tropezar, caer, levantarse pero sobre todo para aprender y disfrutar.

Creció y llegó al mediodía, sin saber si  aún niña o adulta, sin que la sociedad se pusiera de acuerdo en que estatus concederle  y de repente… le sorprendió la tarde, con algo de cansancio pero con la fortuna del conocimiento adquirido, para disfrutarse mutuamente. Con su mejor sonrisa, alguna tímida cana y  las primeras arrugas como único atuendo desprendió toda su hermosura. Con todo  lo adquirido, aprendido y enseñado, poco a poco fue llegando al albor de su existencia, a su mágico y espectacular ATARViejo en el atardecerDECER, al ocaso de su vida. Allí pudo hacer, por primera vez plenamente consciente, sin miedos ni coacciones,  todo aquello que realmente le vino en gana, descalzarse, apurar los últimos minutos, saborear o simplemente sentarse a esperar frutos.

No se olvidó

                               ni por un instante de todos aquellos que ya no estaban, aquellos que lastimándole le habían hecho mucho más fuerte y por enésima vez recordó al Ave Fénix. Todos y cada uno de ellos fueron necesarios para configurarle tal como era. De ahí su dureza y de ahí su fragilidad y dulzura.

Sin todos esos devenires, sin esos tropiezos y esos errores no sería hoy el maravilloso ser que tenía delante del energético naranja que le recordaba, cual reloj biológico, que habría de saciar sus ansias de luz, ya que inevitablemente caería como todos, para así dar lugar a otros, que impregnados por su esencia, la recordarían a través de los tiempo.

Atardece, se repitió, apúrate en pulir todo aquello que no te confiera el diseño que tú deseas. Limpia tu vida de lo que no sirve, haz más liviano el equipaje, despréndete de lo viejo e inservible y espera a la noche como un amante, desposado, con el alma desnuda y el corazón contento. Atardece musito, impregnada estoy de vida, de sueños por cumplir y traspasada por el ecuador de mi  vida estoy.

Atardece, aquieta tu mente y tus sentidos, atardece y saborea lo legítimamente conseguido. Atardece que no es poco o quizá lo es todo.