LA MIRADA – El espejo del alma – Diana Krall

LA FRASE

Frases sobre la mirada

La mirada inocente de un niño es como un susurro en el aire que te invita a vivir

No sé tu nombre. Solo sé la mirada con la que me lo dices. Mario Benedetti

LA CANCIÓN

The look of love – Diana Krall

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La mirada - Diana Krall - The look of loveUn bonito tema, The Look Of Love, interpretado por una bonita mujer con un talento especial para la música. El tema está compuesto por  Burt Bacharach y Hal David e interpretada originalmente por Dusty Springfiel.

La interprete en esta versión, Diana Krall, procedente de familia de músicos, se crió interpretando en familia temas de Nat King Cole y Frank Sinatra. Estudiante de piano desde temprana edad, fue alumna de la prestigiosa escuela Berklee, en Boston. Posteriormente el bajista Ray Brawn la escucho tocar en su ciudad natal Nanaimo y se ofreció como mentor suyo, permaneciendo a su lado hasta su muerte en 2002. Su trayectoria ha ido en ascenso, colaborando con grandes músicos, entre los que se incluyen Sting, Elton John, y Claus Ogerman.

Dotada de una cálida voz para la interpretación de temas de soul y blues, ella siempre se ha definido como solista, destacando sus interpretaciones al piano. No dejéis de prestar atención al solo de piano que ella misma interpreta en el tema. Con esta canción obtuvo dos premios grammy; además fue la primera intérprete de jazz en conseguir en 25 años una nominación como Álbum del Año con When I Look In Your Eyes (1999). Pero seguramente su disco más destacado es el que dedicó a su madre y compuso a medias con el que a la postre sería su marido el músico Elvis Costello, The Girl In The Other Room (2003). Os dejo aquí algunos enlaces bibliográficos por si queréis profundizar en esta autora. Diana Krall. Biografía.

reloj-antiguoEL POEMA


La Mirada Contenida

Hoy el tiempo
se ha parado mientras contemplaba el fuego.
La mirada
atrapada
por su ondulante danza,
por la dulce canción del crepitar de sus llamas.
 .
En la noche,
de los montes
la silueta se vislumbra descarnada.
La mirada
se clava
en la penumbra
del sol que al alba
se vislumbra.
 .
Me llega el frío
de los vientos entre las olas escondido.
La mirada
relajada
sobre el azul espumoso del mar
con su venir y marchar,
por ese viento llevar se deja
hasta acostarse sobre la arena.
 .
La mariposa
vuela grácil y torpe sobre las rosas.
La mirada
asombrada
por la belleza de su forma,
la promiscuidad de sus colores
y su danza en suspensión,
en silencio, en silencio. ¿No lo oyes?
………………………………………………………………………………….FIRMA JLB

Las primeras miradas.

Nadie sabe en qué noche de octubre solitario,
de fatigados duendes que ya no ocurren,
puede inmolarse la perdida infancia
junto a recuerdos que se están haciendo.

Qué sorpresa sufrirse una vez desolado,
escuchar cómo tiembla el coraje en las sienes,
en el pecho, en los muslos impacientes
sentir cómo los labios se desprenden
de verbos maravillosos y descuidados,
de cifras defendidas en el aire muerto,
y cómo otras palabras, nuevas, endurecidas
y desde ya cansadas se conjuran
para impedirnos el único fantasma de veras.

Cómo encontrar un sitio con los primeros ojos,
un sitio donde asir la larga soledad
con los primeros ojos, sin gastar
las primeras miradas,
y si quedan maltrechas de significados,
de cáscara de ideales, de purezas inmundas,
cómo encontrar un río con los primeros pasos,
un río -para lavarlos- que las lleve.

Mario Benedetti  (de su libro Solo mientras tanto – 1950)

Rosa CorralENCUENTADOS

La mirada en la memoria

Por cuestiones del azar, me he tropezado con ella por la calle. Desconcertado por la sorpresa, no he tenido dudas, sus  ojos me lo han revelado. Son los ojos que amé, pinceladas de infinito.

A pesar del tiempo transcurrido ella se muestra joven y espontánea, bastante más que yo. Nos pedimos un café y hablamos de nuestras vidas. Reconozco que mientras conversamos, me embeleso con su presencia y me pregunto si este reencuentro le resulta tan emocionante como a mí. Mientras ella me contempla sonriente, concediéndome su mirada cautivadora. Un teléfono comienza a sonar desde algún rincón de su bolso, rebusca en su interior, lo encuentra, y se levanta precipitadamente. Debe atender una llamada urgente, me pide disculpas mientras da un leve apretón a mis manos entrelazadas sobre la mesa. Se dirige con rapidez hacia la puerta. Me levanto y voy detrás de ella. La sigo con la mirada hasta que se confunde con el gentío de la calle; la he vuelto a perder para siempre.

Al volver a mi habitación, saco del cajón de mi escritorio un sobre con antiguas fotos. Las extraigo con cuidado, una a una, extendiéndolas sobre la mesa.  En ellas aparece una joven sonriente mirando directamente a la cámara, un muchacho enamorado la rodea con sus brazos. Casi ni me reconozco. Son copias de papel brillante de imágenes que hablan  por sí solas.

Sé que parte de la vida es aprender a olvidar. Ella ha decidido dejar atrás a las sombras del pasado.